"Las palabras se las lleva el viento..."

domingo, 2 de febrero de 2014

Nuevas vistas.

Alegría, eufória, alivio, felicidad, incredulidad, esperanza, fuerza...

Una meta alcanzada, una etapa superada.

En esos momentos en los que alcanzas la cumbre echas un vistazo atrás, miras hacia abajo. 

Solo entonces ves lo que has avanzado. Solo entonces entiendes el dolor que has pasado.

Te acuerdas de todos esos momentos de desesperanza, de desespero. Aquel sufrimiento taladrador, constante, que te debilitaba. Todas las lágrimas derramadas. Todas las derrotas, las caídas, las heridas. Cuando la cima era incierta y las posibilidades remotas, creíblemente imposibles, físicamente invisibles.

Te acuerdas de todo aquel horror, y sonríes.

Nuevos paisajes pueblan tus ojos, nueva luz los saluda. Bebes del manantial prometido de paciencia y sabiduría. Tu valentía se ve recompensada con una medalla metamorfoseada, y tu sacrificio el galardón de la línea sobrepasada. Curación parcial y fortaleza renovada.

Pero no te duermas mecido por el balanceo somnífero de las nubes soñadas. 

Nada ha acabado. Todo ha cambiado.

Gírate y alza la mirada. Esa sombra procedía de otra punta, más alta.

Ya sabes qué encontrarás, y que será más intenso. Pero no dejes que el recuerdo ate tus alas y te deje sin aliento.

Vuelve a mirar hacia abajo, comprueba la altura. 

¿Vas a dejar que todo lo conseguido se desvanezca en la espesura?

Aprieta los dientes, que te vean los colmillos.

Más difícil será porque tu capacidad ha crecido.

Respira, prepárate mentalmente. ¡Adelante!

El Olimpo está reservado para los únicos supervivientes.



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