"Las palabras se las lleva el viento..."

viernes, 18 de abril de 2014

Caballero gris.

De tanto ser raptado por lo oscuro, el caballero ya no teme a las tinieblas, pero tampoco necesita la luz.

Su voz ya no truena en el fragor de la batalla en su grito de guerra habitual, ya no blande su espada con la firmeza de lo correcto, ya no guarda en su pecho el honor de su ventura.

No es la tentación la que ha detenido su carrera, ni mucho menos el temor lo que baja su arma.

El héroe, simplemente, ya no quiere luchar.

Parece increíble, él tampoco lo entiende, por ello mira confuso aquel lugar donde su armadura resplandecía, aquella que ahora gris porta encima.

No ve el presente, campo despejado, sino el pasado bélico tan cercano. Se ve a sí mismo cabalgando con decisión guiando a las tropas, con valentía feroz, y no se reconoce. 

¿Dónde está su espíritu embravecido? ¿Dónde quedaron las llamas de su alma guerrera?

Lo que antes eran legendarias victorias ahora se muestran como dolorosas pérdidas de tiempo.

¿De verdad mereció la pena lo sufrido?

El final de una era se acerca, y como en cada final, la más dura y dolorosa de las batallas.

Pero el caballero mira al horizonte sin atisbo alguno de firmeza en ellos.

Su espada se oxida, su corazón se parte. Tanto tiempo ha pasado torturado en el abismo, solo y olvidado, que mira a la luz con rencor y desengaño. Habiendo contemplado a tanta gente sufrir, a tantos compañeros apretando los dientes hasta el final ¿realmente es necesario?

Sabe que el tiempo se acaba, que la lucha es inminente.

Pero por mucho que busca en su interior ya no consigue hayar aquello por lo que entregó su corazón.





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