"Las palabras se las lleva el viento..."

sábado, 9 de agosto de 2014

Sola ante el último silencio.

Y después de debatirme, de negarlo, de llorar, de luchar por respirar, de toser y de bloquear la pérdida total en el pánico...

Silencio.

Me voy encogiendo poco a poco, las fuerzas me abandonan. No quiero llegar al final pero no puedo hacer nada para evitarlo.

Y mi último punto de apoyo decide irse justo en ese momento crucial, justo cuando más lo necesito.

Al explicárselo se ríe, le da igual.

Todo a mi alrededor se desmorona impasible, ya no puedo ni llorar en mi soledad. No quiero terminar mis días así, cuando ni siquiera he empazado a vivir y completamente abandonada.

Lo único que se mantiene es mi mano en mi pecho, sobre aquel corazón que esta noche me amenaza con dejar de latir, a ritmo de dolorosamente claros pinchazos.




viernes, 8 de agosto de 2014

Dudas en la frontera.

Flotando. En una densa niebla blanca. Sin sentir dolor ni alegría. Existiendo sin más.

No había llegado pero tampoco necesitaba correr. Avanzaba sin moverme, levemente confundida por el cambio de velocidad. Tiempo y distancia se encontraban en la ecuación, acercándome inmutablemente al otro lado mientras veía empequeñecerse en la lejanía toda mi vida anterior.

Todo lo sufrido me parece extraño, como si no lo hubiera vivido yo.

Me siento vacía.

¿Dónde está la ilusión por la victoria? ¿La emoción de la aventura? Una leve decepción y un fondo de preocupación ocupan un hueco enorme que ahora se asemeja a un lago a punto de extinguirse. ¿Me engañé? ¿Me engañaron? No puede ser. Pero es.

Aquel sendero que tan claro veía, por el que tanto traté de avanzar, se ha enegrecido cuando finalmente he conseguido poner los pies en él.

Y así, aquellos días que tanto trataba de agarrar, ahora dejo que se escurran entre mis dedos.

Estoy justo en la frontera.

Esperando a saber si cruzé para caerme o volar.