"Las palabras se las lleva el viento..."

viernes, 22 de mayo de 2015

Aunque no pueda abrazarte, te escribiré.

Escribiendo una carta a mi hermana encontrada, se me ocurrió la extravagante idea de escribirte una a ti.

Me encantaría la verdad, aunque sería más inocente y simple que cuando normalmente te escribo, por la única razón de que seguro lo leerías sabiéndote destinatario.

Sería también un reto, pues no sabría hasta qué punto abrirme, hasta qué punto medirme, cómo entretenerte, pero sin revelarme y asustarte.

Sería divertido, pues te imaginaría recibiéndola y leyéndola, sabiéndome creadora de un experiencia en tu vida, aún en la lejanía, única y original. Y seguro que reirías cada párrafo por el mero hecho de leerme entre tus manos, como nunca nadie antes, creo, te ha escrito.

Sería especial pues sería algo más que añadir a nuestra lista de vivencias únicas compartidas juntos, la que seguro yo tengo y tú no. Pero aún así, inundaría tus pensamientos fuertemente tal como tú siempre inundas los míos, y la magia funcionaría cada vez que vieras la carta, con más fuerza si la releyeras, y lo más seguro es que nadie más por muy guapa que fuera podría hallanarte de esa manera.

Sería horrible porque cada día me preguntaría si te molestarías en responderme, si en algún lugar del país viajaría una carta tuya escrita para mí, o si por el contrario, como tantas otras veces, al no verme me olvidarías o no encontrarías motivo para perder el tiempo de esa manera. Y miraría el buzón cada amanecer o cada atardecer rogando no haber quedado como una desesperada grupie, de las que tanto os quejáis los de tu raza, e imaginando aterrada cómo sería al encontrarnos y que lo recordaras como si nada, riéndote de que se te hubiera olvidado, y riéndote sin saberlo de mi corazón destrozado.

Sería extraño, porque sería obvio que te extraño. Porque sería abrir una puerta, en uno o dos sentidos. Porque sería darte una llave vieja para que la uses o la pierdas. Porque sería hacerte una pregunta a gritos de manera sorda. Porque sería alimentar mi estúpida ilusión, la misma que me destruye, entre inocentes risas. Porque para mí sería hiperbólico mientras para ti simplemente anecdótico.

Sería ¿qué sería realmente hablando? Sería un trozo de papel, con tinta, un sobre y un sello. No valdría nada. ¿Verdad?

¿Verdad?

...

Me gustaría que me respondieras, pero dudo que escriba esa carta, y tampoco que leas ésta. Y aunque te la enviara, siempre podrías no responderme. Eso es lo triste de las cartas. Y sin embargo quería regalarte una, porque contigo estoy aprendiendo que amar es dar sin esperar nada a cambio ¿y qué mejor ejemplo que un amor no correspondido como el que vivo contigo? Y por eso, aunque no vayas a responderme, te regalaré cartas. Y por eso, aunque no vayas a cumplirlas, creeré en tus promesas. Y por eso, aunque me olvides, pensaré en ti.

Y por eso, aunque no pueda abrazarte, te escribiré.







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