"Las palabras se las lleva el viento..."

sábado, 30 de julio de 2016

Una estrella perdida, que no sabe donde brillar.

Es una estrella pequeña, pero que su luz puede brillar más que las estrellas más grandes. El problema es que esta estrella está perdida, y al no encontrar su sitio exacto en el mar del cielo, solo brilla en ocasiones especiales, pues el resto del tiempo vaga intentando encontrarse en el firmamento.

Aquellos afortunados que la encuentran en estas raras fechas no pueden dejar de sorprenderse por su intensidad, por su claridad, por el calor que transmite y cuan lejos puede proyectar. Sus suspiros y admiraciones vuelan hasta ella quién, sorprendida y alagada, los riega con su mejor brillo.

Luego la estrella desaparece y todos se preguntan tristes qué fue de ella.

Lo que no saben es que en otro lugar, uno muy distinto, la estrella vuelve a brillar y los lugareños de la zona reaccionan igual. La historia se repite y la estrella es reclamada en sitios tan dispares que ya no sabe dónde brillar, ni a qué constelación pertenece.

Y mientras cada pequeño mundo la reclama convencidos ella se pregunta secretamente si sería posible un cielo desde donde pudiera compartir todas sus luces, donde no tuviera que renunciar a ninguno de sus pequeños universos.



martes, 26 de julio de 2016

Descifrando a Eros.

Inexperta e inocente.

Niña.

Pasan los años y Eros sigue sin aparecer en mi historia, mientras su juguetón hermano, Philia, me engaña con máscaras, me confunde y me da falsas esperanzas, para revelarse finalmente entre risas.

No me he encontrado con Eros todavía, pero he descubierto mucho sobre él tras mis ojos.

Últimamente todos a mi alrededor parecen saber encontrarle, todos parecen haberlo visto salvo yo, incluso personas que no se lo merecen, incluso aquellos que nunca lo han buscado, y sobretodo los que no tienen que esforzarse.

Nunca me pareció justo.

Y curiosamente, todos acudían al consejo de la nunca besada, quién tenía que soportar la hipocresía de quien tiene y no le basta, de quien tiene y no lo sabe apreciar, de quien tiene por tener y de quien tiene para decir que tiene. 

Una margarita olvidada, invisible y pisoteada que escuchaba a todas horas a las rosas lamentándose de lo duro que es recibir tantas atenciones.

Y aunque antaño me preguntaba qué hice para recibir tal discriminación, hoy me doy cuenta de pocas personas son capaces de llevar esta situación, de buscar las pistas de Eros en cada equivocación, en cada sonrisa y lágrima solitaria, en cada noche de luna fría y llena que se dispone a menguar. Y por ello, tengo claves que ninguno de los "expertos" tiene, que ninguno podrá comprender, que ninguno podrá descubrir.

No hay conocimiento sin búsqueda, sin experimentación, sin análisis, sin cuestionarlo todo una y otra vez.

Pero sobre todo no hay conocimiento sin fallos.

Ahora veo que, vosotros que visteis a Eros (o creísteis haberlo encontrado), nunca os planteasteis buscarlo en vuestro interior. Nunca os preguntasteis cómo llamarlo, cómo identificarlo o qué significa si quiera. 

Hubo emociones que creí que me desbordarían, y que ahora apenas reconozco, hubo ataduras que pensé que existirían para siempre y que un día corté casi sin darme cuenta, hubo veces en las que me equivoqué y veces que hasta fui capaz de predecir el futuro. Lo que marca la diferencia es que en todas esas historias "fallidas" tuve los ojos abiertos, los oídos atentos, la piel escuchando, la lengua traduciendo, la nariz rastreando, los pensamientos cambiando, continuamente evolucionando y el corazón regado por risas y llantos sinceros y puros.

Ahora comprendo que no son "errores" si no pistas, lecciones, descubrimientos, tesoros...

Nunca me arrepentiré de haberos conocido.

Hoy estoy más cerca de encontrarlo, aunque puede que no lo conozca nunca. Y sin embargo, yo recibo y doy de la manera más pura, más intensa y más plena, mucho más que lo que muchos expertos llegaran a sentir en su vida. Ellos sienten pena por mi, sin entender que soy yo quien lo siente por ellos.

Y sí, tenéis razón, quizá todo esto sean los estúpidos desvaríos de una niña inocente que aún no sabe lo que es ser correspondida. Sin embargo no deberíais ignorar mis palabras, pues aunque soy una inexperta del sexo, sé más de amor que cualquiera de vosotros.





lunes, 11 de julio de 2016

El nido del odio

Vuelvo y todo cae, todo sigue igual.

Después de conocer la felicidad, la humanidad, la libertad, esta cárcel me asombra más.

Aquí la alegría se cuenta en gotas, los gestos se miden, las sonrisas se pierden, se escogen las palabras, se llora, se miente, se grita y se calla.

Aquí sólo hay odio camuflado.

Cuidado por donde pisas que puede explotar.

Hace dos años que expulsé al verdugo, a la matona y a la amargada de mi cuento. Hace tiempo que finjo que lo siento. 

Y aquí vuelvo a estar, confundida, recibiendo más gritos, más golpes, más ira y sin parar de preguntarme ¿cómo pudo ser esta mi vida?

En última estancia me dan pena, porque ya no es la mía, pero siempre fue, es y será la suya.

Paso el tiempo en mi aventura y se me acerca el perdón al corazón...

Entonces vuelvo, y se me pasa.