"Las palabras se las lleva el viento..."

martes, 26 de julio de 2016

Descifrando a Eros.

Inexperta e inocente.

Niña.

Pasan los años y Eros sigue sin aparecer en mi historia, mientras su juguetón hermano, Philia, me engaña con máscaras, me confunde y me da falsas esperanzas, para revelarse finalmente entre risas.

No me he encontrado con Eros todavía, pero he descubierto mucho sobre él tras mis ojos.

Últimamente todos a mi alrededor parecen saber encontrarle, todos parecen haberlo visto salvo yo, incluso personas que no se lo merecen, incluso aquellos que nunca lo han buscado, y sobretodo los que no tienen que esforzarse.

Nunca me pareció justo.

Y curiosamente, todos acudían al consejo de la nunca besada, quién tenía que soportar la hipocresía de quien tiene y no le basta, de quien tiene y no lo sabe apreciar, de quien tiene por tener y de quien tiene para decir que tiene. 

Una margarita olvidada, invisible y pisoteada que escuchaba a todas horas a las rosas lamentándose de lo duro que es recibir tantas atenciones.

Y aunque antaño me preguntaba qué hice para recibir tal discriminación, hoy me doy cuenta de pocas personas son capaces de llevar esta situación, de buscar las pistas de Eros en cada equivocación, en cada sonrisa y lágrima solitaria, en cada noche de luna fría y llena que se dispone a menguar. Y por ello, tengo claves que ninguno de los "expertos" tiene, que ninguno podrá comprender, que ninguno podrá descubrir.

No hay conocimiento sin búsqueda, sin experimentación, sin análisis, sin cuestionarlo todo una y otra vez.

Pero sobre todo no hay conocimiento sin fallos.

Ahora veo que, vosotros que visteis a Eros (o creísteis haberlo encontrado), nunca os planteasteis buscarlo en vuestro interior. Nunca os preguntasteis cómo llamarlo, cómo identificarlo o qué significa si quiera. 

Hubo emociones que creí que me desbordarían, y que ahora apenas reconozco, hubo ataduras que pensé que existirían para siempre y que un día corté casi sin darme cuenta, hubo veces en las que me equivoqué y veces que hasta fui capaz de predecir el futuro. Lo que marca la diferencia es que en todas esas historias "fallidas" tuve los ojos abiertos, los oídos atentos, la piel escuchando, la lengua traduciendo, la nariz rastreando, los pensamientos cambiando, continuamente evolucionando y el corazón regado por risas y llantos sinceros y puros.

Ahora comprendo que no son "errores" si no pistas, lecciones, descubrimientos, tesoros...

Nunca me arrepentiré de haberos conocido.

Hoy estoy más cerca de encontrarlo, aunque puede que no lo conozca nunca. Y sin embargo, yo recibo y doy de la manera más pura, más intensa y más plena, mucho más que lo que muchos expertos llegaran a sentir en su vida. Ellos sienten pena por mi, sin entender que soy yo quien lo siente por ellos.

Y sí, tenéis razón, quizá todo esto sean los estúpidos desvaríos de una niña inocente que aún no sabe lo que es ser correspondida. Sin embargo no deberíais ignorar mis palabras, pues aunque soy una inexperta del sexo, sé más de amor que cualquiera de vosotros.





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