"Las palabras se las lleva el viento..."

sábado, 30 de julio de 2016

Una estrella perdida, que no sabe donde brillar.

Es una estrella pequeña, pero que su luz puede brillar más que las estrellas más grandes. El problema es que esta estrella está perdida, y al no encontrar su sitio exacto en el mar del cielo, solo brilla en ocasiones especiales, pues el resto del tiempo vaga intentando encontrarse en el firmamento.

Aquellos afortunados que la encuentran en estas raras fechas no pueden dejar de sorprenderse por su intensidad, por su claridad, por el calor que transmite y cuan lejos puede proyectar. Sus suspiros y admiraciones vuelan hasta ella quién, sorprendida y alagada, los riega con su mejor brillo.

Luego la estrella desaparece y todos se preguntan tristes qué fue de ella.

Lo que no saben es que en otro lugar, uno muy distinto, la estrella vuelve a brillar y los lugareños de la zona reaccionan igual. La historia se repite y la estrella es reclamada en sitios tan dispares que ya no sabe dónde brillar, ni a qué constelación pertenece.

Y mientras cada pequeño mundo la reclama convencidos ella se pregunta secretamente si sería posible un cielo desde donde pudiera compartir todas sus luces, donde no tuviera que renunciar a ninguno de sus pequeños universos.



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