"Las palabras se las lleva el viento..."

lunes, 22 de mayo de 2017

Despreciación de la moneda


La despreciación es el resultado de cambios naturales dentro de la economía mundial y puede ocurrir debido a muchas circunstancias diferentes. Estas circunstancias no necesariamente son culpa del país cuya moneda fue despreciada. Las monedas de otros países pueden volverse más fuertes, lo que se traduce en una despreciación de la moneda nacional.

Es curioso cómo la economía me ha explicado lo que nos ha pasado. La economía... aquello que siempre dije que nunca iba a entender, que nunca me iba a interesar, que nunca iba a estudiar...

Nada es para siempre eso está claro. De todo lo que debo aprender de esta ácida lección, es lo más evidente.

Llegué a decir que no me tatuaría por nadie salvo por un par de personas que se me hacían eternas, pensando que fuera de los marcos románticos era más fácil el "para siempre". ¡Qué suerte de indecisión la mía! Esta vez me salvé.

¿Quién iba a decir que mi moneda se despreciaría?

Y pese a que lo estoy probando con rigor científico, con la más estricta observación, aún me cuesta asimilar los resultados de la nueva gráfica.

Esta situación solo la contemplé en pesadillas, en las que mi cerebro entrenaba para tal terrible momento pero ¡rayos! ¡De nada me ha servido! Pues siempre imaginé tal cambio colosal de manos de otro evento de gran envergadura, véase una guerra o un exilio. ¿Y cómo ha ocurrido? Pues casi ni lo sé, ha sido todo tan fluido... pero claro...


La despreciación es el resultado de cambios naturales dentro de la economía mundial y puede ocurrir debido a muchas circunstancias diferentes.

Natural, es natural. Debo recordarme eso aunque ahora lo sienta terriblemente extraño. Además, tiene todo el sentido del mundo dado lo pacífico que ha sido el cambio. También debo recordarme esto:


Estas circunstancias no necesariamente son culpa del país cuya moneda fue despreciada.

Ya que en mi insaciable sed de explicación peco de cargar con peso inexistente e injusto hacia mi parte. Por mucho que intento encontrar lo que hice que desencadenara tal catástrofe nacional, no lo hallo, y es sencillamente porque no ocurrió, no hay restos de mi posible mala gestión internacional.

¿Qué ha pasado entonces?


 Las monedas de otros países pueden volverse más fuertes, lo que se traduce en una despreciación de la moneda nacional.

Otros países más fuertes han aparecido en el juego, países con los que interesa más relacionarse para crecer. Y ya está. Al final cada uno siempre va a mirar por sus intereses y da igual lo que te hayas apoyado en otros para desarrollarte, las tropas y recursos que te haya enviado, los pactos políticos firmados, los intercambios económicos, etc. Si aparece una nueva potencia mundial a la que tender la mano, ¿por qué ibas a quedarte atrás? Aquí el que no corre ya ha firmado, y no hace falta ni mancharse las manos, solo hacerse el loco un rato y cuando se te pregunte sonreír como si todo fuera igual.

Todo es igual pero te has quedado solo en el mapa, ¡qué cosas!

En fin, hay que saber sacar el lado positivo de todo. Para empezar, estoy aprendiendo un poquito de economía, cosa que nunca pensé que pasaría. De hecho, gracias a eso he evitado algo que podría haber sido mi fin. El primer impulso que te entra en estos casos es el de devaluar tu moneda para provocar un inmediato crecimiento del valor que tienes en el ámbito internacional, aunque bajes el nacional. ¿Por qué? Porque el impulso natural de todos es intentar recuperar lo que se ha perdido. Menos mal que vivimos en una era en la que con un par de clics adquieres conocimiento de causa.

La devaluación de la moneda es una estrategia económica activa. Algunas veces es usada cuando los países se encuentran muy endeudados. Esto ocurre cuando un país reduce el valor oficial de su moneda en relación al de las monedas extranjeras. Esto tiene el propósito de incrementar el precio de los bienes importados e incrementar el valor de los bienes exportados del país. Este puede ser un movimiento económico riesgoso, debido a que puede provocar una hiperinflación.

¿Para qué devaluarme, haciendo que mi interior no valga nada, para intentar recuperar una relaciones que tan fácilmente se han olvidado de mi? Además, cuanto menos valga yo, menos garantías de mantener esos lazos voy a tener. Para eso mejor me ocupo de crecer interiormente y buscar otras naciones en las que apoyarme para desarrollarme, naciones que me estén mirando expectantes y no que miren a otro lado y me vean de reojo. Todo esto recordando que ningún pacto será para siempre y que lo único que siempre tendré es a mi misma así que...

Más vale sola y fuerte que débil y mal acompañada.

¿Mis planes políticos futuros? Seguir aprendiendo de economía y de todo lo que pueda para intentar destacar internacionalmente por conocimientos, avances artísticos, tecnológicos, científicos, etc, invertir en idiomas para conocer a cuantos más países mejor, desarrollando nuevas relaciones internacionales, y asumir la despreciación de la moneda, no como un fracaso personal, sino como una oportunidad de aprender cómo funciona este mundo y crecer.

¡Suerte naciones! Porque si llega el día en que se desprecia vuestra moneda y esas potencias dejan de serlo... puede que sea porque se han cambiado las tornas. Y ya me vendréis con pactos...




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